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15.9.11

amanecer la noche

me gusta ver amanecer la noche:
el crepúsculo no es sino presagio,
un alba más, un nuevo día.

amanece la noche, flor de luna,
selénico manar de polen luminoso,
bañando y aromando el alma de las cosas,
moja con su luz, mañana oscura,
y alimenta vida entre el insomnio.

me gusta ver la luz del sueño
acariciándome los iris,
dormirme en ese despertar mórfico,
como corazón de bugambilia negra,
como el blando esqueleto de los pétalos:
piel crisálida, manzana alargada
es cada pétalo,
me gusta ver amanecer la noche,
como una flor abriéndose de tarde,
como una piedra ahogándose de río.

1.9.11

Erótica Esdrújula

calígine, pájaro líquido,
metálica máscara lúgubre,
mátame rápido, mística ingrávida,
quémame sórdido, insípida ecléctica.

ráptame insólito, estúpida hidrópica,
déjame hipnótico, angélica hipérbole,
ánima incólume, súbita ascética,
pérfida, hermética, gólgota idílica.

suéñame idólatra, impávida crápula,
cúmulo fúnebre, enciéndete lívida,
lírica grávida, límpida exánime,
róbame órfico, erótica esdrújula.  

19.8.11

Antiguo Poema sin nombre #3


te recorro, pradera de suelo de duraznos,
con todas las lenguas de mi cuerpo,
mojando de trémula saliva los surcos de tus huellas
y tu corazón se hace dos, se multiplica
(incertidumbre de nido de gaviotas),
muerdo el corazón de cada uno de tus higos
con los dientes de mis ojos
(sabor a pequeñez de flor cerrada),
y los lindes de tu cuerpo me desbordan.

te miro con los iris de las manos
los húmedos desiertos de tus piernas,
los mares y huracanes de tu espalda,
y mi sed de ciego que navega
se agota con tu aroma de cáliz no bebido,
lamo, muerdo, venero las constelaciones de tu vientre
(con su frescura de rosa que aún no nace),
mientras los mil ojos de tu cíclope me lloran tu deseo
(con tu impaciencia de fieltro impenetrado):
quiero acostarme en las llanuras de tus cejas,
dormirme cobijado
por la materia lunar que hay en tus uñas.

mujer de noche, de fina sustancia nacarada,
de recortes de pieles de membrillos
vestida con las ropas del incienso,
niña, mujer pequeña, viuda prematura
(con tu inocencia de veneno entre los dientes),
tienes el sueño más grande de mi insomnio,
y los ojos más largos que una ola,
mujer, virgen exiliada,
dame de beber del polvo de tu aliento,
bésame con el sueño de tus hombros,
quiero respirar con tu cansancio.
                                   quiero salivar con tu placer.

13.8.11

Vamos a jugar con las palabras

vamos a jugar con las palabras:
nademos por las calles tirando metálicos adverbios
a sombreros que esperan boquiabiertos.
sembremos acentos entre los estrechos surcos del asfalto,
cortemos los morfemas de las flores.

vamos a jugar a las palabras:
hay que saludar con gerundios a la gente,
preguntarles cosas con las manos,
hablarles a los mudos del silencio,
cantar melodías que no requieren ser cantadas.

vamos a jugar con las palabras
como hacer arena de castillos,
bebamos las palabras como labios,
como sandías de sal en el otoño,
como sendas de sodio en el invierno.

comencemos comiendo cada coma,
usemos luego, solamente,
palabras agudamente graves,
gravemente agudas,
sigámonos frenéticos:
rígidamente esdrújulas,
místicas, eróticas, cortísimas.

va mohosa a jugar: con la aspa labra as.

11.8.11

Nosotros


la gente ve un piano
nosotros un armónico ajedrez de muerte y vida,
la gente ve un libro
nosotros una historia que tal vez en otra vida vivimos
o que tal vez viviremos algún día,
la gente ve flores
nosotros curiosas mariposas
atadas por raíces a la tierra,
la gente ve pañuelos
nosotros semillas de gaviotas,
donde ellos miran nubes
nosotros caprichos de vapor
que inventaron los ojos de los niños,
mientras ellos ven uvas
nosotros sentimos en delicia
el inminente anticipo de un beso con la tierra,
la gente ve la luna
-y eso por accidente y muy en cuando-
nosotros el ojo de un dios que nació tuerto,
la gente mira con desdén la tristeza
nosotros, que brindamos en paz,
la abrazamos confiados como un hijo a su madre
y buscamos beber su leche oscura
para poder seguir mirando lo que nadie más mira.

9.8.11

Viejo soneto encontrado

#4:

apenas lenta, nuestra sangre lenta
se despierta de pronto y nos renueva
y yo me vuelvo adán, y tú eres eva
dulce origen que a diario me reinventa.

el fuego, el terremoto, la tormenta
se transforman en calma como prueba,
cuando tú te desnudas siempre nueva,
siempre virgen sabor que me alimenta

como prueba, decía, de un complacido
creador por el amor que profesamos
pues la historia por siempre ha conocido

esta forma en que a veces nos besamos
y Julieta y Romeo ya habíamos sido
lo sabemos los dos, si nos miramos.

7.8.11

De entre ti

de entre ti, de entre tus ojos áridos y tristes,
emergen mis silencios y el insomnio de mis dedos.
de entre tus sueños imposibles que no agotan,
de tus manos unidas las dos entre las mías,
hoy la noche empieza sin tu vientre:
es tarde, amor, y entre nosotros (de entre mí,
de entre ti), no hay siquiera un rayo de sombra:
de entre los dos, amor, no se hace uno.

1.8.11

Polaroid


hay algunos árboles que se mueren de frío
y algunas hojas que caen como exiliadas
existen ciertas tardes nubosas
que mueren más de sed que los desiertos
hay calles fatigadas y solas:
sin tránsito, sin aves y sin voz
hay algunas mujeres que se mueren de olvido
hay un mar
y es muy grande
para un solo naufragio.

28.7.11

Otoño

viniste a mí cuando la calle se cubría con la piel amarilla de los árboles
en esa muda que desnuda los arbustos
y la tierra reclama su antigua vestimenta
te conocí en otoño
como si yo también mudara desde el fondo
como si algo en mí
o quizás todo
se hubiese renovado
y fueron tus palabras
pero también los estrictos silencios
lloviendo dentro de mí
hasta que quedaron desnudos
los titánicos árboles de letras que cuidé por años
luego me dejaste pobre
desnudo de cuanto tenía y cuanto creía
y de tan gentil hojarasca me nació una voz nueva
trémula
como el temblor secreto de una hoja en su vuelo
yo he dicho que viniste a mí en otoño
y hay otro otoño en la ventana
otra vez las hojas anticipan invierno
emprenden de nuevo ese vuelo nocturno
como mi cama
que se siente desnuda
de pronto
sin tus brazos
ni tus besos.

27.7.11

Génesis Confeso

yo he nacido del fondo de tus ojos:
inventados de tus iris mis centímetros,
en tu vista soy la fruta que despierta,
la fría mañana contenida en el rocío,
la potencia de sólo la semilla.
en tu vista nazco y ahí muero,
el silencio de tus ojos me ha nombrado,
de ahí nací erigido por tus luces,
por la inagotable oscuridad de tu sonrisa;
nací de tu pequeño demiurgo,
de las pléyades que guardas tras la lengua,
de ahí engendraste mis dedos y mis uñas.
mis ojos son sin fondo:
sólo en ti se encuentran y terminan.

yo he nacido de tus silencios que me dices,
de tus cantos nocturnos y enfadados,
fui nato de tus piernas y tu ombligo,
de tu utópica nariz, tus pechos blancos,
de tus sonrisas tímidas y tus gestos de reojo,
nací de tus claros espirales
y en tus beatrices fui parido de tus soles.

cuando no agoto ni tus valles ni tus órbitas,
cuando tu desierto me parece tan pequeño,
ese día me acuesto muerto o sin haber nacido,
me acuesto no parido de tus manos,
no hecho por tus uñas ni tus vértices,
triste como un grano de sal bajo luna,
arcoiris nocturno soy entonces.

yo he nacido del fondo de tus pieles,
bajo tu pecho, en tus pulmones, en tu hígado,
hijo de tus vísceras y sales,
del polvo de tu ausencia me creaste;
yo he nacido
y no he vuelto a ser el que no era desde entonces;
para morir en ti nací, pues de ti vengo,
nací para envolverme,
para doblarme tibiamente
como luz de higo entre tus piernas,
he nacido de ti y a ti regreso,
porque tú estás en mí y yo en ti sigo,
porque somos nosotros aún sin serlo:
de la misma manera
que en tus ojos la luz nunca se agota,
sigo en ti como la ausencia:
sigo en ti como el silencio en la palabra silencio.

26.7.11

Antiguo Poema sin nombre #1

a estas horas se me viene la nostalgia,
a estas horas en que me estás lejos,
se me escurrió el karma entre el insomnio:
caracolas de aire y crisálidos llantos se aglomeran.

todo es tan pequeñamente infinito
cuando no estás o no es de noche:
los silencios de marfil que hay en tus pasos,
el ecléctico e hipnótico vaivén de tus mareas,
la noche que no duerme,
el sueño cíclico en los huesos;
intentos nacarados dolidos de lama y de ceniza:
oníricos intentos nacarados bañados
del incendio de tu falta.

se me va a hacer polvo este momento:
todo es tan limitado y pluricéntrico en tu ausencia,
todo es tan agostado sin tu brazos.
a estas horas te extraño, aquí, donde no estamos,
a estas horas de mi plástica ansiedad devora ansias;
se me cuela la noche entre los poros:
poco a poco la sangre no es motivo.
la espiral inmensa y cristalina de invisibles referentes
hace de la noche sólo noche:
a estas horas te extraño entre mis tibios labios ayunados:
a estas horas de ausencia y de deseo.