Ya que hoy hablé de música en mi columna semanal en México Kafkiano, acá les dejo esta pieza de mi autoría basada en los acordes de séptima mayor de los que hablo en dicha columna, tratando de mostrar que dan ese toque de nostalgia mencionado ahí.
Como dato técnico el efecto del inicio y el final es una grabación del mismo piano pero al revés: ejecutado a la inversa para que no haya choque armónico y luego manipulado en un editor de audio.
Esto es un experimento de diseño sonoro que hice el año pasado para teatro, en el montaje de La Isla de Athol Fugard que dirigió Ian Hoppenstedt.
El proceso requirió más de 50 canales de efectos, una docena de pistas rítmicas y la inclusión de algunas viejas piezas mías y Life in a Glass House de Radiohead.
La narración subyacente incluye a dos presos -en una isla, a la orilla del mar- que son despertados por la alarma y deben empezar a cavar y tapar sus propios hoyos con la arena extraída, repetitivamente, hasta que ese movimiento mecánico deviene en desesperación. En la pieza se pueden escuchar los sonidos ambientales, al celador silbando una cancioncilla triste, las palas, la arena y muchas cosas más. La pieza tenía como fin inducir la claustrofobia de los presos y la desesperación de la repetición en el espectador.